Oscar (31)
Es un voyeur sutil y afilado, demuestra su agudeza mental sondeando los gustos de sus víctimas hasta dar con la clave de su correo electrónico, y desde ahí ejercer su voyeurismo. Para él es un juego personal regido por sus propias reglas. Cuando habla con alguien y cree haber adivinado su contraseña del email sólo se permite 3 intentos al día para acertar. No es un vándalo, sino un artesano. Nuestros actos dejan huella en nuestro correo electrónico, él tiene la llave, cada vez que entra es como rescatar la red de una pesca exquisita. Su especialidad es Internet, pero sin sofisticados artilugios de hacker, sólo usando la psicología y el sentido común. Antes se miraba por las ventanas, ahora se leen emails. Su nueva víctima será Ismael (29), un nuevo compañero de trabajo con el que se mostrará amable y manipulador hasta entrar en su vida como un parásito. Cuando Ismael se acueste con su ex, el deseo de Oscar será estar bajo la cama escuchando el rugir de los muelles. Por algo similar le condenaron hace meses y así acabó en la terapia. Como voyeur, su actitud es sádica, como el niño que observa un nido de hormigas y tras un par de minutos observando quiere provocar dolor aplastándolas, sólo por ver que pasa. Oscar pasará al plano activo cuando después de ver fotos de Maria (32), la novia de Ismael, en su correo electrónico quiera enamorarla, como trofeo, acostarse con ella, y crear el desconcierto. No mantiene relaciones sociales ni amorosas sin este filtro. Su vida se mantiene en total soledad, vive en un pequeño apartamento, su familia está muy lejos, etc... El día en el que logre traspasar la barrera del juego y se enamore de alguien de veras todo podría cambiar, tal vez hasta volverse más peligroso.
...Emocionante
...Divertido
...Con niños
...Terrorífico
...Íntimo