La cuestión moral
04-03-2011
"Con 'Weeds' intenté crear una serie que se centrase en las zonas grises de la naturaleza humana y de la vida, en contraposición con la norma de la mayor parte de las series de televisión de que todo es blanco o negro y de que todas las personas son paradigmas de la maldad o de la bondad. En 'Weeds' se une drama y comedia, ya que los protagonistas funcionan fuera de la moralidad convencional y deben buscar nuevos códigos morales y limitaciones". Jenji Kohan
Aunque, probablemente, moral sea la palabra que peor definiría lo que es la atmósfera y la trama que forma el nudo central de 'Weeds', sí que cabe plantearse, por ejemplo, cuál es la postura de la serie frente a la legalización de la marihuana, o cómo presenta el consumo de drogas, o a la sociedad receptora de esas sustancias prohibidas.
En contra de lo que pudiera parecer a simple vista, la serie no se implica en ninguna postura prolegalización o antilegalización del consumo de marihuana. De hecho, a veces da incluso la sensación de que se nos hace ver que la legalización supondría también el fin del negocio de Nancy, que arruinaría al personaje y acabaría con su modus vivendi.
LA DOBLE MORAL BURGUESA
La serie de Canal+, 'Weeds', muestra una sociedad abiertamente amoral, obsesionada con un ego que no admite cortapisas morales, corrupta (la de la clase media alta americana) y donde alcohol y barbitúricos se aceptan y se consumen con tranquilidad, pero donde el consumo de marihuana (aunque es también generalizado, y desde muy tempranas edades) aparece como algo estigmatizado, un tema del que no se puede ni siquiera hablar.
LA FALSA HEROÍNA
En la primera temporada, se nos presenta a Nancy casi como una heroína libertadora en mitad de toda esta hipocresía. En la segunda temporada se nos muestra -aunque siempre con el típico humor corrosivo de la serie- cómo el tráfico de drogas termina apareciendo siempre como un elemento alienante, destructor y marginal y, tarde o temprano, controlado por las mafias y los asesinos profesionales.
La tercera temporada se convirtió después de un giro de guión tras la muerte del marido de Nancy, un agente de la DEA (Agencia Antidroga), en una especie de totum revolutum en donde el tráfico de drogas se nos presentaba como una faceta más de una sociedad absolutamente corrupta. Un análisis de los personajes y las situaciones nos hace llegar a la conclusión de que en esta sociedad sólo una cosa nos importa de verdad: el dinero.
Será en la cuarta y, sobre todo, en la quinta y sexta temporadas cuando la situación de Nancy empezaron a desmoronarse por completo. Su unión comercial con las peligrosas mafias relacionadas con la tremenda corrupción política de las ciudades fronterizas mexicanas, crearon una situación vital insostenible que acabó con los huesos de la viuda traficante en la cárcel.
¿Logrará en la séptima temporada redimirse? Veremos...
LA SOCIEDAD DESQUICIADA
En un principio y, dejando a un lado los problemas relacionados con las mafias y el narcotráfico a gran escala, la serie parecía sugerir que la legalización era el mejor camino a recorrer. Al mismo tiempo, no ahorraba los detalles del desquiciamiento personal y social en que incurren la mayoría de los consumidores habituales (aunque no sólo de marihuana).
En este sentido, los ejes de reflexión que se proponen son tres:
1) Una radiografía implacable de una sociedad obsesionada por lo homogéneo, lo aceptable y las apariencias.
2) Un análisis realista de la imposibilidad de llevar una vida personal y familiar satisfactoria relacionada con las drogas (o con cualquier tipo de vida delictiva) al mismo tiempo.
3) Una visión más amplia de una sociedad vacía de todo tipo de valores (familiares, sociales, políticos) donde la droga no es más que uno de los muchos síntomas de descomposición. En las seis temporadas han salido a relucir diversos síntomas: las relaciones sexuales intergeneracionales, el alcoholismo juvenil, la inmigración ilegal y la eutanasia.
Afortunadamente, esta descomposición social está contada por Jenji Kohan de una forma divertidísima y en donde el espectador no para de carcajearse hasta que llega el momento en que se para y se pregunta de qué demonios se está riendo tanto...
Eso es lo que convierte a la serie en un clásico, o en mucho más que una serie. En un motivo para disfrutar. Y emocionarse. Y después... pensar.
...Emocionante
...Divertido
...Con niños
...Terrorífico
...Íntimo